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La estufa eléctrica: esto es lo que consume

¿Cuánto consume una estufa eléctrica? Para averiguarlo, lee este artículo y averigua cuánto puede afectar el uso a la economía de tu casa.

La estufa eléctrica: simple e ideal para habitaciones pequeñas

Aunque en principio no es la tecnología más ventajosa en términos económicos, la estufa eléctrica sigue siendo la forma más fácil y práctica de calentar pequeñas habitaciones como el baño o la oficina. En comparación con las décadas pasadas, el mercado ofrece una amplia gama de estufas eléctricas de bajo consumo, por lo que es esencial, si se necesita comprar una, evaluar qué tipo es el más adecuado para sus necesidades, para no encontrar sorpresas en la factura.

¿Cuánto consume una estufa eléctrica?

Antes de ahondar en los diversos tipos de estufas eléctricas disponibles actualmente en el mercado, es necesario comprender cómo estimar fácilmente el consumo que puede tener una estufa eléctrica. La potencia de los aparatos, según el modelo, puede variar de 300 a 2500 vatios. En este punto es suficiente multiplicar la potencia por las horas de uso. Si, por ejemplo, ha comprado una estufa con una potencia máxima de 1000 W y la mantiene en funcionamiento durante 4 horas (4h x 1000W = 4000Wh), la factura de consumo atribuible a la estufa eléctrica será de 4 kWh.

Multiplique esta cifra por la tarifa que su operador actual cobra por la energía y tendrá una estimación real de cuánto más gastará realmente en su factura. Una primera indicación es elegir un modelo de estufa eléctrica con termostato, gracias a la cual se puede ajustar la potencia del aparato y así limitar el consumo. Ahora no tienes que elegir el modelo que mejor se adapte a tus necesidades.

Una primera distinción: ¿estufa eléctrica portátil o montada en la pared?

Lo primero que hay que aclarar es que el consumo de energía no varía sólo en función de las características del modelo que se elija adquirir (potencia, tecnología utilizada, presencia o ausencia de un termostato), sino también del tiempo de utilización del mismo. Cuanto más grande sea la habitación a calentar, más tiempo se tarda en conseguir un confort térmico adecuado. Por eso no se recomienda su uso si es necesario calentar habitaciones diferentes o muy grandes.

Dicho esto, las estufas eléctricas se distinguen en primer lugar entre las portátiles y las de pared, es decir, los modelos fijos. Estos últimos, algunos muy parecidos a los termo-amuebladores que se instalan habitualmente en el baño, tienen la gran ventaja de no ocupar espacio en el suelo porque son planos y se instalan verticalmente en la pared (sólo se necesita un taladro y algunos tornillos para fijarlos, un zócalo en las inmediaciones).

Algunos modelos también reproducen la llama de la chimenea ya que están equipados con iluminación LED: si te gusta el estilo, el efecto será capaz de dar encanto y elegancia al ambiente calentado. Un buen modelo de pared generalmente tiene una potencia de 1800 W y le costará alrededor de 0,40 euros por cada hora de uso. Pero fíjese en el precio del aparato en sí: algunos modelos superan los 1000 euros.

Estufas eléctricas portátiles: tradicionales o de bajo consumo

En cambio, en lo que respecta a las estufas eléctricas portátiles, es necesario distinguir en primer lugar entre las estufas tradicionales, que transmiten el calor al ambiente circundante por convención o ventilación, y las estufas radiantes, que utilizan materiales mucho más eficientes desde el punto de vista de la transmisión del calor o lámparas de bajo consumo, lo que permite un mayor confort térmico incluso en presencia de habitaciones de tamaño medio. Los primeros están equipados con una simple resistencia eléctrica que, por sobrecalentamiento, transmiten el calor al llamado cuerpo radiante y, desde éste, al ambiente circundante.

Parece obvio que, una vez que se ha esperado el tiempo necesario para calentar completamente el cuerpo radiante, sin más cuidados, el calor transmitido al ambiente circundante será limitado y particularmente limitado al área alrededor de la estufa, obligando a mantener la estufa encendida durante varias horas antes de lograr, tal vez, un confort térmico satisfactorio. Esta versión está flanqueada por el ventilador de calefacción común, donde un ventilador permite aspirar aire frío y empujarlo a través del elemento de calefacción.

Este modelo, la clásica estufa de baño que encendemos justo antes de ducharnos, tiene la ventaja de propagar el calor más rápidamente durante períodos de tiempo limitados, aunque el ventilador tiene la desventaja de ser ruidoso. Por último, los precios de una estufa eléctrica tradicional son muy bajos y pueden variar entre 10 y 20 euros para los modelos de baja potencia (500-800 W). Para un mayor confort térmico y un menor consumo, es mejor elegir modelos de bajo consumo.

Estufas eléctricas radiantes: la parte superior para reducir el consumo

La nueva generación de estufas eléctricas, los llamados calentadores radiantes, utilizan materiales más eficientes para transmitir el calor, ya que calientan más rápido pero enfrían más lentamente. Otra ventaja de estas estufas es que no liberan polvo en el entorno, lo que podría ser perjudicial para nuestra salud. Además, los materiales utilizados tienen un consumo de energía más limitado en comparación con los elementos de calefacción tradicionales. Esta es, en última instancia, la mayor ventaja: comodidad térmica con menor potencia.

Menos potencia, menos consumo. El mejor ejemplo lo dan las estufas eléctricas con lámparas halógenas, que contienen un gas que naturalmente irradia calor con electricidad. Las estufas eléctricas de cuarzo, por otro lado, explotan la velocidad con la que este material tiende a calentarse y la capacidad de liberar calor en el entorno. Por último, los infrarrojos tienen la particularidad de encerrar las resistencias eléctricas en componentes de cerámica, que también irradian calor de forma natural.

Los tres modelos pueden adquirirse con termostatos y en una versión oscilante, un mecanismo que permite dirigir el calor por toda la habitación. Los precios de los pequeños calefactores eléctricos por radiación pueden variar entre 30 y 40 euros y son la mejor solución para calentar habitaciones de hasta 10 metros cuadrados y al mismo tiempo limitar el consumo de energía en comparación con los electrodomésticos tradicionales, ya que funcionan mejor incluso a menor potencia. Cuanto más grande sea la habitación, mayor será el ahorro real en el uso de una estufa de bajo consumo en comparación con las tradicionales.

Para tamaños más grandes, hasta un máximo de 20-25 metros cuadrados, es aconsejable considerar una estufa eléctrica, o un radiador, con aceite. Aquí la resistencia eléctrica se utiliza para calentar el aceite que luego irradia calor en la habitación, haciendo que el modelo sea particularmente adecuado para un uso prolongado en el tiempo. Los radiadores llenos de aceite cuestan en promedio entre 50 y 60 euros y tienen la desventaja de ser particularmente voluminosos. Sin embargo, garantizan un confort térmico prolongado y, en proporción, un consumo relativamente bajo. Pida un presupuesto gratuito.